Santiago la Barca

¿Cómo sonaría el Dylan del 66 si en vez de estar en el centro del la contracultura hubiera estado confinado en casa? ¿Cómo sería el Honestidad Brutal de Calamaro si se cambia la ketamina por el orfidal? ¿Es posible una canción de carretera a la americana pero con un Seat Toledo en vez de un Cadillac?

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Santiago la Barca es una aldea en la que hay una iglesia, un cementerio y diez casas en el concejo de Salas, en Asturias.

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A la pregunta de si sus canciones eran surrealistas, Sergio Algora siempre contestaba que no, que lo que pasaba era que él hablaba así.

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Yo antes tenía un grupo que se llamaba Autoescuela. Mi amigo David y yo empezamos el grupo porque odiábamos nuestros respectivos trabajos y necesitábamos desfogar. Era o eso o apuntarse a kickboxing.

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Nunca pensamos que nadie iba a escuchar a Autoescuela más allá de nuestros amigos, pero acabamos publicando varios LPs grabando (literalmente) cientos de canciones y teniendo un público pequeño pero fiel y entusiasta. Grabábamos las canciones en casa, sin ningún conocimiento técnico y en muy malas condiciones, jamás ensayábamos, prácticamente nunca tocamos en directo. Yo vivía en Inglaterra y David en Asturias. Al principio nos daba placer grabar y sacar discos. Luego lo quisimos hacer mejor pero seguíamos sin tener los medios y dejó de ser divertido.

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Me marché a vivir al extranjero por primera vez con 21 años. Desde entonces me he estado mudando -de ciudad, muchas veces de país- casi todos los años. La gente dice que viviendo fuera y viajando se aprende mucho. Yo creo que no, que casi todos los sitios son iguales.

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Las canciones de Santiago la Barca son sobre ver (con humor, con tristeza, con cinismo) lo que me rodea. Hablan de relaciones que se rompen por la distancia, de gente atrapada en casa de sus padres durante décadas, de emigrados nostálgicos, de no ver un futuro en ninguna parte y sin embargo aferrarse a la amistad, al amor, a la familia para seguir adelante. Hablan de una Asturias que se añora y se deforma en el recuerdo y de una Europa que no da más de si.

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El primer recuerdo musical que tengo en mi vida es el “I Want You” de Bob Dylan y todas las canciones que he hecho en mi vida parten de ahí. Al componer estas canciones estuve también obsesionado con Simon & Garfunkel, Sisa; Crosby, Stills & Nash, Donovan, Vainica Doble, The Band y John Cale.

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Cuando Autoescuela empezamos nos dijeron que éramos un grupo de bedroom pop. Dos años más tarde el bedroom pop era una cosa totalmente distinta, casi opuesta. Estas nuevas canciones están hechas contra el lofi, contra el intimismo, contra lo contemporáneo, son canciones como las del siglo xx que hablan de 2020.

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Mi mayor deseo al componer estas canciones era tener una banda, tocarlas juntos, darles vida y que cambiaran en manos ajenas. He acabado teniendo la mejor banda que podría imaginar. Edu, que ya nos había acompañado en los directos de Autoescuela, es un batería preciso y sutil, además de ser un multiinstrumentista hábil. Ivana es una teclista experta, de musicalidad innata y sensibilidad jazzística. Edgar es mi mano derecha lírica y musical, un bajista enérgico que empuja las canciones. Fernando es un multiinstrumentista virtuoso y un prodigio imaginando arreglos tanto instrumentales como vocales. Es la mejor banda que podría imaginar.

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Somos Santiago la Barca, somos un grupo de folk rock: que dure.

Santi

contratación: contratación@elvolcanmusica.com kiko@elvolcanmusica.com

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