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Biografía
Josete, el nuevo cronista de la periferiaJosete es músico y cantante por la gracia de Dios. O mejor dicho, gracias a Dios y a la Iglesia. Pero no se asusten, que esta frase tiene una explicación más terrenal. “No soy muy religioso pero cuando era pequeño todos los domingos iba a misa”, explica el mismo Josete. “No para rezar sino para copiar los acordes de la guitarra que allí se tocaba”. Le bastaba tener los ojos abiertos que el arte ya lo ponía él de su cuenta. Nuestro protagonista se llama José Luis Giralt, alias Josete, y nació en Madrid hace 28 años. Por aquel entonces, Pan Bendito, su barrio al sur de Madrid tenía su propia banda sonora. En su casa sonaba Camarón, Los Chunguitos, Las Grecas, Los Chichos, Parrita… Y Josete tenía las orejas bien abiertas. “Mi vida cambió la primera vez que escuché el “Entre dos Aguas”, de Paco de Lucía. Me impactó tanto que me puse manos a la obra”. Con los acordes aprendidos, los primeros trabajos de este madrileño tienen más que ver con eso, con la obra. Josete ha sido pintor, albañil y comercial. “Allí estaba todo el día cantando. El jefe de la obra me decía que tenía que animarme a cantar de verdad, delante de un público”. Y eso hizo. Pero antes había que ensayar... en el Metro. Josete tenía 17 años y con la guitarra al hombro se metía en las profundidades del suburbano madrileño. “Cada vez que escribía un tema me iba al Metro. Era el sitio perfecto para comprobar si gustaba o no. Y parece que sí porque me casaba un buen dinerillo. Algunos días hasta 50 euros”. Pero por fin pudo enfrentarse a un público de verdad. Ocurrió hace cuatro años. Sus compadres de La Excepción, amigos y hermanos de barrio de toda la vida, esperaban para salir al escenario. “Primo, te podrías cantar un temita”, le dijo el Langui antes de salir. Josete se lanzó. Cogió su guitarra y cantó una canción que había compuesto años atrás: No me lo digas. Triunfazo. “El próximo día te preparas tres temitas más”, le dijeron. Lo demás empieza a ser historia reciente. El Volcán hace diana en su talento y a los pocos meses empiezan a grabar este disco que tienes en las manos. Aunque en todos los cuentos hay capítulos donde aparece el lobo. Cuando estaba a punto de terminarlo, las cuerdas vocales de Josete fallaron y se paró todo. Empezó un pequeño calvario del que por fin acaba de salir. “Se me cayó el mundo encima. Tenía muchas esperanzas y todo se paró. El médico me prohibió todo. No podía salir a la calle para cuidar mi voz. No podría fumar, no podía tomar nada frío… Me pasé casi seis meses en silencio. Es muy duro. Y es más malo que que te metan por el culo un palo”. Por eso Josete está loco por cantar. Y aquí está. Con las cuerdas vocales a punto, por fin publica su primer disco Recuerdos de chico: una crónica de barrio, marca de la casa. Josete es el nuevo cronista de la periferia. Recuerdos de Chico, el disco Manzanas de caramelo, palulús, billares, chapas y las casas bajas. “Papel pal bul”, el tema de este “Recuerdos de Chico, el primer disco de Josete, nos trasporta a su barrio, Pan Bendito, al sur de Madrid, pero podría ser cualquier otro barrio de España donde la vida se sufre, se disfruta y se vive. Así suena el primer trabajo de este madrileño de 28 años. Que como un fotógrafo atento capta en sus letras la esencia de la periferia. “Hay mucho barrio. Hay mucho de mí”, dice el cantante que ha tenido que esperar un año para publicar este su primer disco por un ya subsanado problema en las cuerdas vocales. Josete era ese tipo con cara de buen chaval que andaba siempre detrás de los escenarios con una guitarra en la mano cuando sus amigos y compadres de La Expepción actuaban en directo. Siempre estaba dispuesto a cantarse algún quejío. Ahora da un paso al frente y se planta en primer plano. Lo que canta le sale de dentro. Suena a verdad, suena a auténtico. Josete conoce las calles. También los sentimientos, los olores y las conversaciones del barrio porque todas ocurren a su alrededor. Amor, desamor, amistad, celos y juergas nocturnas y cigarritos de la risa. Hasta una acertada versión del “Que Tendrá Marbella”, de Los Chichos. Para componer, el bueno de Josete se fuma un par de cacharros, y se pone a andar. “Voy con melodías en la cabeza, si encuentro alguna buena la grabo en el móvil o me hago un vídeo a mí mismo cantándola”. Luego atrapa al vuelo una letra. “Escribo siempre de cosas que veo. También de sentimientos. Lo que cuento le ha podido pasar a cualquiera. Desde la clase más baja, en el barrio más humilde, a la más alta. Todos nos hemos enamorado. Y desenamorado. Grabado en Jerez, bajo la producción de García Pelayo y con la esencia garrapatera de Los Delinqüentes, que han ejercido de banda de estudio, “Recuerdos de Chico” suena a Los Chichos, a coches de choque, a Las Grecas, a noche estrellada, a Los Chunguitos, a besos húmedos... Los buenos años del movimiento ‘caño roto’ actualizado. Por fin es el momento de Josete. Y su verdad. El Top Cinco de Recuerdos de Chico. Por JoseteMe Falta el Aire “Basilio Fernández es un poeta de mi barrio. Muy amigo mío. La melodía de esta canción es cosa suya. Cuando una mujer te deja es como un pinchazo, y mucho más si no hay motivos. De eso va este tema. Papel Pal Bul “Antiguamente había un hombre por el barrio que se llamaba Ezequiel. Ezequiel vendía papel higiénico y en vez de venderlo así decía que tenía “Papel pal Bul” [Bul es culo en caló]. Luego estaba el que vendía las manzanas de caramelo, los palulú… Es una canción de recuerdos de mi barrio. La peonza, las chapas, la mota…” Dame de Beber “Un día me enfadé con mi chica. Me encuentro a un amigo y le había pasado lo mismo. Al final del día escribí la canción. Yo quería reconciliarme y quería que me diera un beso: ‘Dame de beber agüita fresquita. Dame de beber agua de tu fuente. Dame de beber porque sabes que así la sed se me quita’. Está todo el mundo muerto de sed, que no hay agua por ningún lado. A mí me dieron de beber y se me quitó la sed. La Peñita al Compás Los padres de los chicos de La Excepción eran amigos de mis padres. Eran una pandilla muy grande que se llamaba la peñita al compás. Ahora nuestra generación seguimos con la tradición y con el mismo nombre de la peña, Trata de la amistad. Que No Nos Paren Cuando íbamos al polideportivo todos los días la policía nos paraba y nos pedía el carnet. Lo mismo nos pasaba cuando íbamos al pantano de San Juan a bañarnos. Siempre nos tocaba la china. Y cuándo íbamos en coche pensábamos eso… ‘que no nos paren’.
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